Caso Teotihuacán: respuesta a Eruviel Ávila de los profesores-investigadores del INAH

México, D. F., a 16 de junio de 2011.
Carlos Marín
Director de Milenio Diario
Presente:

 

Por este medio, le solicitamos de la manera más atenta y respetuosa publique las siguientes consideraciones ante las declaraciones del candidato a la gubernatura del estado de México por el PRI, PVEM y Panal, señor Eruviel Ávila Villegas, y difundidas por su prestigiado diario el 15 del presente, en el sentido de “que ofreció desarrollar una zona hotelera en la zona de las pirámides de Teotihuacán para detonar el turismo y generar empleos” porque “Le podemos sacar mucho provecho a las bellezas naturales, y en Teotihuacán vamos a retomar el proyecto de luz y sonido. No es posible que no estemos aprovechando adecuadamente esta belleza, que es patrimonio de la humanidad y orgullo del estado de México”. Ante lo cual recordémosle al señor Eruviel Ávila que:

 

1. La zona arqueológica de Teotihuacán, como todas las zonas arqueológicas con declaratoria presidencial o por ministerio de Ley, son bienes nacionales, de uso común y dominio público.

 

2. Por tal motivo, están adscritas al sistema educativo nacional por ser instrumentos de conocimiento de las historias primigenias de los Pueblos Indios que ocuparon y dominaron este continente antes de la conquista española.

 

3. Y, por lo cual, están totalmente fuera del comercio y aprovechamientos coyunturales, por muy nobles y bien intencionados que parezcan los motivos que se estiman para una utilización distinta a la que marca la legislación vigente en el sentido de estar destinadas a su preservación, estudio, investigación científica y visita pública, para incrementar el conocimiento de nuestras historias primigenias y enriquecimiento de nuestros orgullos locales, regionales o nacionales, según sea el caso.

 

El señor Eruviel Ávila Villegas, presume en su propaganda que es doctor en derecho. Si ello fuera cierto, no andaría prometiendo y promoviendo proyectos que son totalmente adversos a los derechos que la nación mexicana ha impuesto a lo largo de su historia como país libre y soberano a esos bienes que ahora llamamos monumentos o zonas de monumentos arqueológicos. Quererse valer de ellas para lucrar bajo el pretexto de detonar económicamente las región, exhibe el favoritismo para los empresarios de siempre y, la pobreza, de propuestas que tienen para siquiera intentar paliar el descompuesto orden económico en que nos han sumergido todo tipo de políticos de antes y por lo que se ve, de los que siguen. Antes de pensar en retomar la instalación de luz y sonido, se debe sancionar y castigar a quienes dañaron los monumentos arqueológicos con miles de perforaciones, situación que no puede quedar impune en uno de los referentes identitarios más significativos de los mexicanos.

 

Para cualquier duda que tenga el señor Ávila o cualquier otro suspirante, puede comunicarse al espacio laboral donde nos aglutinamos todos los profesores investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Sindicato de Académicos del INAH, Córdova 45, Colonia Roma tel 55-33-21-18

Descargar carta pdf (click aquí)

 

A la caravana por el pacto nacional con justicia y dignidad

El sindicato de Profesores-investigadores del INAH:
A la caravana por el pacto nacional con justicia y dignidad

 

El sindicato de Profesores-investigadores del INAH, se dirige a ustedes de la manera más atenta y respetuosa; para decirles que desde el inicio de sus reclamos de justicia y dignidad nos sumamos a los mismos, a partir de nuestros espacios y posibilidades. Allí estamos, como hemos hecho con otros muchos movimientos y luchas, ya que como arqueólogos, antropólogos e historiadores, estamos ciertos que los malos gobiernos compuestos en sus tres ordenes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial y en su dimensión territorial (federal, estatales y municipales), junto con los partidos políticos, la burguesía y el alto clero; son responsables del estado de descomposición y podredumbre social que hoy estamos padeciendo de la manera más vil y artera, toda la sociedad mexicana.

 

Pero también, estamos ciertos, que ante esa desgarradora realidad que nos quieren imponer porque aún en ella tienen jugosas ganancias: feminicidios, “daños colaterales” (víctimas indefensas de las balas y acciones arteras de policías, militares o sicarios), violaciones injustificables e incomprensibles de mujeres por militares y policías, infanticidios por negligencia y avaricia de una burocracia inescrupulosa y corrupta, desapariciones forzadas de luchadores sociales, mantenimiento del terrorismo de Estado contra ciudadanos, pueblos y comunidades indígenas, que se niegan a ser tratados como vasallos de los “grandes señores” del dinero o de la política, impunidad total y absoluta de todos los funcionarios de los gobiernos y aún de sectores del mal llamado crimen organizado y todavía varios rosarios más de agravios a que nos sujetan los malos gobiernos ; existen ciudadanos, organizaciones sociales y Pueblos Indios, que se niegan a ser subsumidos en el dolor y miseria humana al que nos quiere arrastrar el mercado del consumo de nuestras vidas en la inmediatez del dolor o el placer.

 

Son esos ciudadanos, organizaciones sociales y Pueblos indios, los que no se dan por vencidos y derrotados, pese a las adversidades que padecen , los que dan clara muestra de la posibilidad de otro mundo y de otra sociedad, en donde los pilares de la misma sean la dignidad humana y la justicia.

 

Por esas y otras muchas razones, es que acompañamos y apoyamos en la medida de nuestras posibilidades esos dolores que hacen luchas y conciencias para cambiar el estado de cosas que nos quieren imponer.

 

Pero, no sólo apoyamos y acompañamos otras luchas justas y dignas, sino que también tenemos nuestras propias batallas contra los malos gobiernos, los cuales, actúan incansablemente para destruir los referentes histórico-sociales que nos hacen asumirnos como mexicanos. La construcción histórico-social “del imaginario colectivo de lo mexicano”, es un todo complejo, múltiple e inclusive contradictorio, no exento de muchos males y hasta sin razones. Pero aún y con lo anterior, podemos reconocer que permitió la construcción de una comunidad nacional con ciertas normas de convivencia interna y el reconocimiento hacia el exterior; tan necesario para mantener la independencia frente a las ambiciones de otras naciones, pero tan artificial y tan expansionistas como el nuestro, (don Pablo González Casanova llamaría a esto último colonialismo interno).

 

Lo anterior, quiere decir, que estamos claros de lo artificial y aún perjudicial que resultó para algunos sectores de la sociedad y aún para la gran mayoría de los Pueblos Indios, el discurso nacionalista de buena parte del siglo pasado, en donde nuestros trabajos y nuestra institución fueron claves. Pero la actitud critica de la antropología y la historia; que se comenzó a generar a finales de los setenta y durante los ochenta, ayudó a desmitificar parte de aquel discurso, aunque sin poder armar otro proyecto alterno que reposicionara los objetivos y funciones del INAH por lo complicado, múltiple, diverso y contradictorio que resultaba un ejercicio intelectual de tal envergadura y que, quizá, quedó truncado por la intromisión grandilocuente de los gacetilleros del neoliberalismo que, en el campo que nos ocupa , fueron con todas sus filias y fobias, contra las realidades y discursos nacionalistas que había enarbolaba el partido en el poder ==recuérdese las propuestas de desmantelamiento del IMSS, ISSSTE, UNAM, INBAL e INAH, entre otras muchas más== para entregar todo ese accionar institucional a la iniciativa privada y a las llamadas fuerzas del mercado.

 

Para el caso del INAH, el discurso neoliberal ha intentado minar los cimientos jurídico-históricos sobre los que se levantó esta institución: la necesidad de conservar, no sólo físicamente los vestigios del pasado llamados monumentos arqueológicos, históricos, paleontológicos y artísticos, sino lo más importante , conservarlos como bienes nacionales de uso común y dominio público; adscritos al Sistema Educativo Nacional, por lo que aportan al conocimiento de los históricos y a los reconocimientos e incrementos de los orgullos locales, regionales y nacionales.

 

Así pues, esos gacetilleros y publicitas de la mercantilización de todo lo imaginable e inimaginable, vieron en esos bienes nacionales zonas de monumentos arqueológicos y museos nacionales , la oportunidad de hacer grandes negocios si se les colocaba en los nichos de mercado Ad hoc “Luciano Pavarotti en Chichen Itzá”…, en claro y obvio detrimento de la investigación y difusión de estos espacios históricos, como centros de investigación, reflexión y aprendizaje de las historias enterradas en esos espacios y de los posibles futuros que de allí podamos imaginar.

 

Esa ha sido nuestra lucha y nuestras resistencias. El funcionarato, comenzando por los presidentes de la República, los secretario de Educación Pública, los directores del INAH y los metiches del ilegítimo Conaculta; pretendiendo cambiar la posición y disposición jurídico-histórica de los monumentos y zonas de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos, para colocarlos, ahora, como simples mercancías y bienes a explotar o aprovecharse de ellos por los beneficios pecuniarios que pueden reportar; como lo muestran las multimillonarias ganancias que dejaron los 14 megaproyectos arqueológicos, Carlos Salinas de Gortari y su beneficiada hermana-empresaria Adriana Salinas, entre otros muchos; y nosotros defendiendo un antiguo principio que, con todo y sus errores, dotó a todos los mexicanos de ser propietarios de una parte de esos vestigios del pasado, al ubicarlos como bienes nacionales de uso común y domino publico, adscritos al Sistema Educativo Nacional, por lo que pudieran reportar para el conocimiento y acrecentamiento de esas historias que fueros cercenadas por la conquista y dominación, pero que quedan a disposición colectiva para su investigación y reapreciación.

 

Aquella “política” iniciada por Carlos Salinas de Gortari, continúa hasta nuestros días, pasando naturalmente por los 100 millones de pesos que se embolsaron Vicente Fox y su esposa Marta, con la cena-show amenizada por Elton John; al usar el Castillo de Chapultepec como centro nocturno para capitalizar su Fundación Vamos México; las sumas millonarias que se han repartido entre los tenores y artistas como Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Elton John y Sarah Brightman, en sus conciertos exclusivos y excluyentes en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, organizados por los gobiernos de Yucatán (Víctor Cervera Pacheco y la actual Ivone Ortega, junto con su administrador del patronato Cultur, Jorge Ezma) y las empresas Sky-Televisa, OCESA-Ticket Master; los multimillonarios negocios del espectáculo denominado por Miguel Alemán en la Cumbre Tajín, en la zona arqueológica del mismo nombre; el uso de diversos museos nacionales para fiestas y eventos totalmente ajenos a la naturaleza de estos espacios cívico-educativos, como son cenas particulares y gubernamentales o comidas de la Coca-Cola, Motorola, VMW, IBM, etc.

 

En fin, la transformación de los discursos educativo: cívico-históricos, de nuestros museos ==las zonas arqueológicas caen en esa categoría==, pese a nuestra oposición y acciones conducentes, han cambiado radicalmente por una propuestas impulsada por la UNESCO (la más grande trasnacional de la cultura a la que todo le pone precio), que alardea de revelar “los sentidos oníricos y estéticos universales”, que contiene cada pieza, zona de monumentos o museos, en contraposición de sus concreciones históricas que según aquel punto de vista, lo único que hacen es atarlas a las “pesadas cargas que mantienen odios y rencores innecesarios”.

 

A todo lo anterior y a otros muchos arrebatos de los poderosos y publicistas del neoliberalismo nos hemos opuesto por las vías que nos son permitidas: movilizaciones sociales, denuncias públicas y denuncias legales ante el Ministerio Público Federal, ya que esos actos son delictuosos porque lucran con bienes nacionales que pertenecen a todos los mexicanos y, por lo tanto, están fuera del comercio; es decir, son bienes de dominio público destinados a un uso social. Esto significa que nadie, en particular, puede valerse de ellos para lucrar. También hemos recurrido a la vía del amparo para intentar que el poder Judicial inhiba dichas explotaciones.

 

Pero a todas estas acciones legales la respuesta ha sido la del sobreseimiento por, según ellos, “falta de interés jurídico” y, en consecuencia, a los casos argumentados se les ha dado “carpetazo”; esto es, los expedientes se envían a reserva. Todo esto ha provocado una cadena de impunidades que termina imponiendo el reino de la corrupción en uno de los niveles más sensibles del accionar social que es el educativo identitario.

 

Desde, por lo menos, el sexenio de Carlos Salinas de Gortari nos plateábamos: si esa corrupción se impone y asienta a sus anchas en eso que le dio por llamar el sector de la Cultura y las Artes (CNCA, hoy Conaculta); ¿Qué será en los otros ámbitos de la vida nacional? La corrupción y la impunidad se adueñaron de todos los espacios donde se desarrolla la sociedad y la única consecuencia de esto es la podredumbre en que hoy vivimos. Pero no estamos ni derrotados, ni mucho menos vencidos. Las fuerzas las sacamos del empuje de quienes, junto con nosotros, piensan y actúan para construir otro mundo, otra manera de ser y de actuar.

 

Si lo expuesto les parece claro y razonablemente defendible, les solicitamos nos abran un espacio dentro del Diálogo Nacional, ya que consideramos que este problema también debe de ser atendido por toda la sociedad.

 

A cuarenta años, 10 de junio no se olvida, la muerte de los asesinados, no fue en vano, seguimos luchando.

 

Académicos del INAH

 

Teresa Pavia, Victor Acuña Alonzo, Felisa J. Aguilar, Jasinto Robles Camacho, Rafael Sandoval, Fernando Sánchez Martínez, Ana Patricia Cabrera, Luis Heredia Barrera, Rosa Garza Marcue, Rosalba Delgadillo, Torres, Gerardo Batista Velázquez, Elsa Hernandez Pons, Antonio Porcayo, Susana Xelhuantzi, Sonia Rivero Torres, Eduardo Saucedo, Fernando Cortés de Brasdefer, Leif Korsbaek, Rebeca Monroy, Rosa Brambila, Paz, Manuel Uríbe, Eugenia Fernández, Juvenal Jaramillo Magaña, Elisa Pérez Alemán, Manuel Esparza, Francisco Herrera Sipriano, Eugenia Márquez Calderón, Rubén Maldonado Cárdenas, Rebecca B. González Lauck, Lourdes Baez, Lina Odena Güemes H., Pedro Lewin, Beatriz Sandoval Zarauz, Francoise Vatant, María Elisa Velázquez, Rubén Aba, Carmen Chacón Guerrero, Raul Arana Alvarez, Juana Moreno Hernandez, Angélica Hernández Pérez, Alfredo Dumaine López, Francoise Neff Nuixa, Lidya García Uranga, Fidencio Briceño Chel, Alfredo Barrera Rubio, Jesús Mora Echeverría, María Gracia Castillo Ramírez, Susana Gómez Serafin, Giselle Canto¸ Alejandro Medina, Adriana López Monjardin, Maria de los Angeles Romero Frizzi, Antonio Flores Díaz, Barbara Cifuentes, Ernesto González Licón, Susana Gurrola Briones, Catalina Rodríguez Lazcano, Saúl Alcantara Salinas, Lucero Morales Cano¸ Felipe I. Echenique March, Sergio Gómez Chávez, Rosa María Vanegas García, Juan Manuel Sandoval Palacios, Guillermo Molina Villegas, Axayácatl Gutiérrez Ramos, Víctor Joel Santos Ramírez.

Salvamento Arqueológico: recurso legal en contra del Director general y Secretario técnico del INAH

HISTORIADOR FELIPE ECHENIQUE MARCH
SECRETARIO GENERAL DEL COMITE EJECUTIVO
DELEGACIONAL D-II-IA-1.

Por este conducto se le informa que la Asamblea de Investigadores de la
Dirección de Salvamento Arqueológico ha decidido que el Comité sindical que ud. encabeza,
suspenda las acciones legales (recurso de revisión en contra del oficio 401.b (4)131.2011/159), dado que se reanudaron las pláticas con el Secretario Técnico a fin de construir un nuevo edificio en Tecamachalco.

ATTE.
LOS DELEGADOS DEL CENTRO DE TRABAJO
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A través de un comunicado fechado el 18 de octubre de 2010, los Profesores-Investigadores, Administrativos, Técnicos y Manuales de la Dirección de Salvamento Arqueológico; solicitaron a las autoridades del INAH, el traslado de su centro de trabajo a las instalaciones de Av. San Jerónimo No. 880 en el DF.

 

Dicha solicitud, tuvo respuesta hasta el 17 de febrero del presente año (oficio No. 401.B(4)131.2011/159); por el Lic. Miguel Ángel Echegaray, Secretario Técnico del INAH, quien hizo del conocimiento de los compañeros que: “no es posible atender favorablemente dicha petición, habida cuenta de que serán ocupadas por las áreas dependientes de la Coodinación Nacional de Antropología y no existen las condiciones físicas para albergar al personal de la Dirección de Salvamento Arqueológico“.

 

La contestación realizada por el Secretarío Técnico del INAH, es el origen del recurso legal interpuesto el pasado viernes 18 de marzo del presente, por el Comité Ejecutivo de nuestra delegación, en contra del Lic. Alfonso de María y Campos, director general del INAH y del Lic. Miguel Ángel Echegaray, Secretario Técnico del INAH. Dicho recurso legal, demuestra la existencia de agravios, la incompetencia de las autoridades en la toma de tales decisiones, así como la preferencia que tiene la Dirección de Salvamento Arqueológico en tal situación, conforme a las CGT y ante la inexistencia de una presunta “Coordinación de Antropología”.


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