DETIENEN OTRA VEZ AJARACAS; NO SE HARÁ EL PROYECTO DE 120 MILLONES.
El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma aseguró que, por segunda ocasión, la Casa de la Tlaltecuhtli no se construirá.
Luis Carlos Sánchez. Excelsior 6 de julio, 2011
CIUDAD DE MÉXICO, 6 de julio.- Nuevamente el proyecto planeado para erigirse en la emblemática esquina de Argentina y Guatemala en el Centro Histórico, donde fue localizado el monolito de la Tlaltecuhtli en 2006, se ha colapsado. El edificio pensado como una “estructura ligera” forrada de placas de metal y proyectado por el arquitecto Francisco Serrano deberá esperar a que terminen los trabajos arqueológicos que se realizan en el lugar para evaluar si se construirá tal y como fue concebido.
Sólo han pasado cuatro años desde que el proyecto de Enrique Norten, planeado como una caja de cristal, fue echado atrás por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y ahora, el mismo organismo ha debido revirar en sus intenciones de levantar el nuevo edificio y “supeditarse” a los trabajos arqueológicos que aún se llevan a cabo y “que podrían tardar varios años”.
“El director del INAH (Alfonso de Maria y Campos) ya me comentó que él piensa que ya no se haga esta casa en la esquina pero sí el nuevo ingreso para el museo. Él piensa que esta casa que había causado cierta polémica ya no se haga y que debemos esperar a que las excavaciones acaben y entonces ver cómo se adecua esa esquina”, afirmó el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma en una entrevista radiofónica.
Paloma Sáenz, directora de medios de comunicación de la dependencia, afirmó ayer que “todo el proyecto está supeditado a los tiempos arqueológicos y habrá que ver, dependiendo de los trabajos, lo que se construya. No sabemos si será éste u otro (proyecto), eso es adelantar mucho”.
El proyecto denominado Casa de la Tlaltecuhtli fue presentado el 19 de agosto del año pasado (Excélsior 20/08/2010) por Serrano “con la venia de las autoridades que durante mucho tiempo me hicieron que guardara silencio”, dijo entonces. Originalmente, la construcción comenzaría en diciembre de 2010 y estaría lista en el segundo trimestre de 2012. La inversión alcanzaba 120 millones de pesos, de los cuales 20 serían empleados en la Plaza Gamio, para construir el nuevo acceso subterráneo al Museo del Templo Mayor.
El nuevo proyecto, ahora paralizado, consiste en una estructura forrada de metal con orificios al azar (que quieren ser un homenaje al trabajo artesanal sobre latón que se hace en el país), cimentada sólo en algunos puntos con pilotes “muy delgados” a 35 metros de profundidad. Toda ella, sería armada en el mismo lugar y se planeaba que los arqueólogos continuaran su trabajo en el lugar.
En septiembre de 2006, un edificio proyectado por Norten para el mismo lugar también fue desechado. Ahí se albergaría el Centro de las Artes de los Pueblos Indígenas, pero la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH dictaminó que el proyecto preliminar no se ajustaba a los lineamientos generales establecidos por el Consejo de Monumentos Históricos.
Proyecto polémico
Olga Orive, presidenta de Icomos México, señaló que en torno al proyecto de las Ajaracas lo único que prevaleció fue la discrecionalidad. “Se guardó silencio durante todo este tiempo, eso me parece que no se debe hacer, creo que la sociedad tiene que estar informada de los proyectos, sobre todo aquellos que son tan emblemáticos y especialmente difíciles.”
La principal polémica con el proyecto de Serrano nuevamente fue el material con el que sería construido. “Lo que nos preocupa es principalmente el material, el hecho de que sea acero, es mucho mejor que el edificio de cristal de Norten, sin embargo, de todas maneras, por qué no usar concreto”.
El arquitecto Carlos Flores Marini afirma que la decisión final sobre qué construir deberá tomarse por un Consejo de Monumentos (hoy desaparecido).
fuente: http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=750662
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CONSTRUCCIÓN DEL MUSEO CASA DE TLALTECUHTLI EN LAS AJARACAS
A Felipe Calderón Hinojosa
A Alonso Lujambio Irazábal
Los Profesores Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia les demandamos públicamente detener la construcción del Museo Casa de Tlaltecuhtli en las Ajaracas (en el predio que alguna vez ocupó el edificio conocido como Casa de las Ajaracas en la calle de Guatemala), ya que carece de toda justificación académica y, en consecuencia, se trata de otra ocurrencia e injustificable capricho de Alfonso de María y Campo, actual director del INAH.
La construcción de un moderno edificio no se justifica por el hallazgo de una escultura prehispánica La Tlaltecuhtli la cual ya se exhibe dignamente en el Museo del Templo Mayor. Esa pretendida construcción de cristal y acero en el corazón del Centro Histórico, crearía dos graves situaciones afectaría visual y volumétricamente el entorno conformado por los monumentos prehispánicos y coloniales, e impediría continuar con las investigaciones arqueológicas del Recinto Sagrado de Tenochtitlan, el monumento prehispánico más significativo de la ciudad de México.
Esa iniciativa de Alfonso de María demuestra la imposición de decisiones que contradicen las acciones que se llevaron a cabo para mostrar a los mexicanos y al mundo entero, la grandiosidad del Recinto Sagrado y el Templo Mayor de Tenochtitlan pues para su exploración y recuperación debieron demolerse los edificios establecidos en dos manzanas urbanas. Contrario a esas acciones ahora se pretende construir un edificio para un nuevo museo precisamente sobre el espacio que dejó la demolición de la llamada Casa de las Ajaracas, lo cual resultaría un atentado a los bienes nacionales arqueológicos, a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, a la Ley Orgánica del INAH, a la Declaratoria de Zona de Monumentos Históricos de 1980 a las normas internacionales que impiden la destrucción y distorsión –en sentido material visual y simbólico– del Centro Histórico de la ciudad de México declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Contrario a ese proyecto de construcción, los investigadores del INAH consideramos que se debe procurar, en la medida de lo posible, la paulatina recuperación del espacio donde se encuentra el Recinto Sagrado de Tenochtitlan y emplear los recursos del erario público, para continuar la investigación, conservación, preservación y difusión de nuestros bienes nacionales arqueológicos e históricos y no en un proyecto innecesario que sólo pretende el lucimiento personal del Director General del INAH.




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